No está siendo un buen mes. Bueno, a decir verdad, llevo meses diciendo lo mismo. La crisis, mi abuela, y mi puta vida que no la soporto. Entre otras cosas, claro.
Han ocurrido cosas buenas, como que nuestra situación económica ha mejorado y ya no tenemos que ducharnos con agua fría. Es un avance, ¿no? Y las ventas de bisutería también han subido. Dos peluquerías quieren mis joyas y ya las tengo listas para entregarlas. Es bueno, muy bueno. Supone más independencia económica y tranquilidad. Pero he descubierto el lado oscuro de la bisutería: y es que, me han pedido tantas cosas para que se vendan en las peluquerías que ha pasado de ser un hobbie-terapia a ser un trabajo. Llevo dos semanas fastidiada por hacer bisutería, dos semanas "pringando" por cuatro euros (sí, cuatro, porque no estoy valorando mi trabajo ni a un 20%, ya que si lo hago, no vendo. La gente no valora la artesanía). Hoy, en dos semanas, he decidido dejar de "trabajar" y hacer una pieza de lo que me saliera de las narices. Aún no está terminada, pero está quedando preciosa. Y la estoy disfrutando. Mucho. Mañana tendré que continuar haciendo detalles para el pelo, y volveré a frustrarme. Pero eso es lo que hago habitualmente: frustrarme.
Por otro lado, el asunto de mi abuela no es que me esté poniendo a prueba. Es que suspendí hace casi dos meses. No soporto el alzheimer. Mis emociones pasan del enfado a la tristeza; de la tristeza a la indignación; de la indignación al enfado; del enfado a la tristeza; de la tristeza... Sé que nadie nace sabiendo, pero tener que ocuparte de una persona con Alzheimer por el resto de su vida es complicado de aceptarlo y no sé como actuar en ciertos momentos. Pero claro, ¿qué vas a hacer? El resto de sus hijos han dicho que no quieren saber nada de ella. Y no la vamos a meter en una residencia, obviamente. Las personas no deberían terminar su vida en un lugar desconocido.
Pasamos una noches terribles porque mi abuela no deja de hacer la maleta pensando que nos vamos de viaje. Eso cuando no retrocede cuarenta años y dice que se tiene que ir porque tiene a sus mellizos en casa y tiene que darles de comer. Sus mellizos murieron tres semanas después de dar a luz. O cuando dice que su marido se ha ido de juerga y que la ha dejado ahí sola y que no sabe volver a casa. Mi abuelo murió hace diez años. Cuando se lo contamos al único hijo que viene a ver a su madre a mi casa, se descojona. Y es cuando me enfurezco. No es un asunto para descojonarse. Es un asunto que amarga a los familiares porque no puedes conversar ni explicar a tu abuela que su marido está muerto y que ahora vive con nosotros. Porque no puedes decirle que sus mellizos murieron casi al nacer. Mi abuela ha tenido un día de lucidez en los últimos cinco años. Fue el sábado pasado. Y se pasó el día llorando y en la cama porque por primera vez ha entendido que su memoria ya no existe. No, no es un tema para descojonarse. Es un tema para llorar. Eso es lo que hacemos en casa; cuando no nos irritamos, lloramos, nos lamentamos y suspiramos. Porque no es justo que una persona acabe así. No es justo. Aunque mi abuela nunca nos haya querido mucho a mis hermanos y a mí. Sigue sin ser justo.
Pero esta indignación, frustración, desesperación -y muchas palabras que terminan en -ión- que siento está siendo canalizada por la escritura. Lo único bueno de todo esto: que vuelvo a escribir cuando había pensado que eso se había terminado para siempre. Escribo lentamente, poco a poco, recuperando el paso y el día a día "escrituril".
Aunque hay días que ni eso basta.
A lo mejor es que exijo demasiado de la vida; a lo mejor es que espero una vida que no merezco. El caso es que desde hace un par de años no soy capaz de levantar la cabeza y cada día me cuesta más levantarme de la cama para volver a vivir un día monótono de cojones.
No sé, pero cada día me siento más personaje secundario de una de mis novelas que ser humano.
domingo, octubre 24, 2010
lunes, mayo 31, 2010
Final de PCA (Poker Caribean Adventure)
Decepcionada totalmente con el final de este torneo. Desde el momento en el que cayó de la Mesa Final mi adorado D'angelo el torneo perdió un poco de interés para mí pues uno de mis favoritos abandonaba la mesa. Me habría gustado ver un mano a mano entre D'angelo y Reiman, dos pedazo de jugadores que al final, cuando las cosas se pusieron feas, demostraron que los nervios pudieron con ellos.
Una vez fuera casi todos los jugadores, quedaron Ty Reiman (21 años), con 30.000.000 en la mesa; Harrisond Gimbel (19 años), con 19.000.000, y Barry Shulman (63 años), con 1.300.000 de fichas. Shulman consiguió remontarse un poco hasta llevarse casi cinco millones pero con la diferencia de fichas que había entre él y los otros dos jugadores, tuvo que jugarselo en un All In, que por supuesto, perdió ante Gimbel.
Una vez fuera Shulman, comenzó el mano a mano entre mi Reiman y Gilman. Éste último jugador era más agresivo que Reiman y lo demostró con tres All In que acojonaron soberviamente a Reiman. Se puso nervioso y ese fue su final, pues cometió el mayor de los errores que puede cometer un Pokero: no ver el farolazo que se estaba marcando el contrincante. Y todo por los nervios. Gimbel tenía en mesa carta mayor al As; Reiman tenia escalera desde el Flop y el muy gilipollas se acojonó y no fue. De ese modo perdio casi 12.000.000 en la partida y eso terminó por desconcentrarle.
La siguiente jugada fue un All In. Gimbel pareja de 10. Reiman, pareja de 8. En el Flop sale un diez, dando trio a Gimbel. En el Turn salió un 8, dando trio inferior a Reiman. El pescado estaba vendido. Y a menos que saliera un 8 en el River, Reiman quedaría en segundo puesto. La Jota en el River proclamó vencedor de la PCA a Gimbel y a Reiman le deja con la cara echa un cristo cuando durante las ultimas mesas del torneo había sido Lider de fichas.
Esto es el Poker. No importa lo alto que estés. Si el otro jugador sabe mentir mejor, te tirará de tu torre.
Los premios:
Harrison Gimbel: 2.200.000 $
Ty Reiman: 1.750.000 $
Barry Shulman: 1.300.000 $
En este caso no podemos poner en práctica las palabras de Juan Ramón Jiménez "benditos primeros segundos puestos", pues en el Poker nadie se acuerda de los segundos. Solo de los vencedores.
Y el vencedor de este PCA ha sido, con diferencia, Harrison Gimbel, de 19 añitos. Enhorabuena a los premiados.
Y como nota personal: enhorabuena a los vencidos.
Una vez fuera casi todos los jugadores, quedaron Ty Reiman (21 años), con 30.000.000 en la mesa; Harrisond Gimbel (19 años), con 19.000.000, y Barry Shulman (63 años), con 1.300.000 de fichas. Shulman consiguió remontarse un poco hasta llevarse casi cinco millones pero con la diferencia de fichas que había entre él y los otros dos jugadores, tuvo que jugarselo en un All In, que por supuesto, perdió ante Gimbel.
Una vez fuera Shulman, comenzó el mano a mano entre mi Reiman y Gilman. Éste último jugador era más agresivo que Reiman y lo demostró con tres All In que acojonaron soberviamente a Reiman. Se puso nervioso y ese fue su final, pues cometió el mayor de los errores que puede cometer un Pokero: no ver el farolazo que se estaba marcando el contrincante. Y todo por los nervios. Gimbel tenía en mesa carta mayor al As; Reiman tenia escalera desde el Flop y el muy gilipollas se acojonó y no fue. De ese modo perdio casi 12.000.000 en la partida y eso terminó por desconcentrarle.
La siguiente jugada fue un All In. Gimbel pareja de 10. Reiman, pareja de 8. En el Flop sale un diez, dando trio a Gimbel. En el Turn salió un 8, dando trio inferior a Reiman. El pescado estaba vendido. Y a menos que saliera un 8 en el River, Reiman quedaría en segundo puesto. La Jota en el River proclamó vencedor de la PCA a Gimbel y a Reiman le deja con la cara echa un cristo cuando durante las ultimas mesas del torneo había sido Lider de fichas.
Esto es el Poker. No importa lo alto que estés. Si el otro jugador sabe mentir mejor, te tirará de tu torre.
Los premios:
Harrison Gimbel: 2.200.000 $
Ty Reiman: 1.750.000 $
Barry Shulman: 1.300.000 $
En este caso no podemos poner en práctica las palabras de Juan Ramón Jiménez "benditos primeros segundos puestos", pues en el Poker nadie se acuerda de los segundos. Solo de los vencedores.
Y el vencedor de este PCA ha sido, con diferencia, Harrison Gimbel, de 19 añitos. Enhorabuena a los premiados.
Y como nota personal: enhorabuena a los vencidos.
domingo, mayo 23, 2010
miércoles, mayo 05, 2010
Un minuto de silencio por los caídos.
(Si eres fan de Lost o no has visto los últimos episodios: CORRE Y VETE DE AQUÍ).
Me siento triste. Si, esa es la palabra que define mis sentimientos ahora mismo. Son las 23:24 pm y antes de marcharme a la cama quiero expresarlos sin cortarme. Y es que hoy han caido cuatro grandes amigos míos. Mios, y posiblemente tuyos también. Cuatro personas que desde que les conocí robaron mi corazón y me hicieron sentir sensaciones que jamás pensé que podría vivir. Cuatro personas que, por su increible personalidad, me hicieron pensar si no estaría equivocada en muchas ocasiones, cuando me paraba a pensar sobre las cosas de la vida. Personas que consiguieron que acabara creyendo en la posibilidad de que se puede cambiar si es necesario. Me hicieron reir con los chistes que contaban, con su sarcasmo y, a veces, cinismo. Me hicieron llorar cuando sufrían. Mi alma se afligía cuando eran heridos e incluso cuando cometían errores, pero también me demostraban valentía al reconocer sus fallos. Les escuché pedir perdón y me emocioné. Cuatro personas que me sacaban de la rutina un día a la semana. Hasta hoy. Porque han muerto.
Estoy hablando de Said Jarrah, Frank Lapidus, Jin Kwon y su esposa Sun. Cuatro personajes de la serie Lost que han visto sus vidas truncadas por las apetencias de unos guionístas que, si bien son muy buenos, a veces les da por jugar con las emociones de los fan(atico)s como yo y pierden ese respeto que a veces les mostramos.
Cuando vi Lost por primera vez quedé profundamente atada (unida) a las cuarenta y seis personalidades de un grupo de personas que luchaban por vivir en una isla "desierta" tras sufrir un naufragio. En esa isla les torturaron, les atemorizaron, secuestraron, mataron, asesinaron, condenaron, les enloquecieron, les mutilaron, les robaron y les prohibieron ser libres solo por el hecho de ser especiales. Aun así, buscaron la manera de sobrevivir, de reunirse con sus seres queridos que habían colisionado en otra zona de la isla, de convivir con extraños hasta convertirse en verdaderos amigos y luchar contra quien fuera para salvar sus vidas. Se hicieron amigos de aquellos que les torturaron y mataron viendo que se habían equivocado y les pidieron perdón por las atrocidades a las que les sometieron. Hubo redención y perdón. Pero aún así, poco a poco, el grupo fue menguando.
Hoy, seis años después, puedo contar con los dedos de las manos a los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic y creo que me sobran cuatro dedos, si no he contado mal. A la serie le quedan cuatro episodios y acostumbrados a ver las caras de persona(je)s que te han hecho feliz durante tantos años, se hace muy duro y difícil asumir que ya no les volverás a ver.
Ya no volveré a escuchar la sabiduría de Said, un hombre entrenado para torturar y matar, aún en contra de su voluntad y que durante el resto de su vida imploró perdon por todo lo que le obligaron a hacer. Y todo por el amor de una mujer que jamás llego a entregarle todo su amor porque se la arrebataron justo cuando consiguió su corazón.
De Frank Lapidus, un hombre que debió morir el día que se estrelló el avión y que, por los caprichos de la vida, ese día no pilotaba. Pero su sentido de la conciencia le obligó a viajar a la isla para salvar a todos los supervivientes.
A Jin Kwon. Un hombre que luchó y vendió su honor y su moral por conseguir a la mujer que más amó en la vida. Un hombre que tuvo que ser humillado por continuar al lado de la persona que le entregó su vida, a pesar de que él era el hijo de un humilde pescador.
De Sun Kwon, una mujer coraje que superó la barrera de la brutalidad de su padre, del tiranismo de su cultura occidental, del maltrato psicológico y que por encima de todo consiguió ayudar a su marido a enfrentarse a sus propios errores y le devolvió el honor y la moral. Una mujer que regresó a la isla para volver a estar al lado de su marido y morir junto a él.
Cuatro persona(je)s que en nuestro corazón existen y siempre existiran.
Si has llegado hasta aquí debo decirte que hablo con el corazón de una fan, de una persona que se adentró en lo profundo de la historia para convertirme en un personaje más de la trama. He llorado, he sufrido, me he enfadado mucho, tanto con algunos personajes como con los guionistas (que al fin y al cabo ellos son los personajes o al menos les dan vida), he sentido cada beso, cada abrazo, cada alegría de ver una vez más a un amigo al que creían muerto. En definitiva: he sido una Lost. Y hoy he perdido a cuatro amigos. Cuatro buenos amigos.
Said Jarrah. Frank Lapidus. Jin Kwon. Sun Kwon.
Námaste.
Me siento triste. Si, esa es la palabra que define mis sentimientos ahora mismo. Son las 23:24 pm y antes de marcharme a la cama quiero expresarlos sin cortarme. Y es que hoy han caido cuatro grandes amigos míos. Mios, y posiblemente tuyos también. Cuatro personas que desde que les conocí robaron mi corazón y me hicieron sentir sensaciones que jamás pensé que podría vivir. Cuatro personas que, por su increible personalidad, me hicieron pensar si no estaría equivocada en muchas ocasiones, cuando me paraba a pensar sobre las cosas de la vida. Personas que consiguieron que acabara creyendo en la posibilidad de que se puede cambiar si es necesario. Me hicieron reir con los chistes que contaban, con su sarcasmo y, a veces, cinismo. Me hicieron llorar cuando sufrían. Mi alma se afligía cuando eran heridos e incluso cuando cometían errores, pero también me demostraban valentía al reconocer sus fallos. Les escuché pedir perdón y me emocioné. Cuatro personas que me sacaban de la rutina un día a la semana. Hasta hoy. Porque han muerto.
Estoy hablando de Said Jarrah, Frank Lapidus, Jin Kwon y su esposa Sun. Cuatro personajes de la serie Lost que han visto sus vidas truncadas por las apetencias de unos guionístas que, si bien son muy buenos, a veces les da por jugar con las emociones de los fan(atico)s como yo y pierden ese respeto que a veces les mostramos.
Cuando vi Lost por primera vez quedé profundamente atada (unida) a las cuarenta y seis personalidades de un grupo de personas que luchaban por vivir en una isla "desierta" tras sufrir un naufragio. En esa isla les torturaron, les atemorizaron, secuestraron, mataron, asesinaron, condenaron, les enloquecieron, les mutilaron, les robaron y les prohibieron ser libres solo por el hecho de ser especiales. Aun así, buscaron la manera de sobrevivir, de reunirse con sus seres queridos que habían colisionado en otra zona de la isla, de convivir con extraños hasta convertirse en verdaderos amigos y luchar contra quien fuera para salvar sus vidas. Se hicieron amigos de aquellos que les torturaron y mataron viendo que se habían equivocado y les pidieron perdón por las atrocidades a las que les sometieron. Hubo redención y perdón. Pero aún así, poco a poco, el grupo fue menguando.
Hoy, seis años después, puedo contar con los dedos de las manos a los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic y creo que me sobran cuatro dedos, si no he contado mal. A la serie le quedan cuatro episodios y acostumbrados a ver las caras de persona(je)s que te han hecho feliz durante tantos años, se hace muy duro y difícil asumir que ya no les volverás a ver.
Ya no volveré a escuchar la sabiduría de Said, un hombre entrenado para torturar y matar, aún en contra de su voluntad y que durante el resto de su vida imploró perdon por todo lo que le obligaron a hacer. Y todo por el amor de una mujer que jamás llego a entregarle todo su amor porque se la arrebataron justo cuando consiguió su corazón.
De Frank Lapidus, un hombre que debió morir el día que se estrelló el avión y que, por los caprichos de la vida, ese día no pilotaba. Pero su sentido de la conciencia le obligó a viajar a la isla para salvar a todos los supervivientes.
A Jin Kwon. Un hombre que luchó y vendió su honor y su moral por conseguir a la mujer que más amó en la vida. Un hombre que tuvo que ser humillado por continuar al lado de la persona que le entregó su vida, a pesar de que él era el hijo de un humilde pescador.
De Sun Kwon, una mujer coraje que superó la barrera de la brutalidad de su padre, del tiranismo de su cultura occidental, del maltrato psicológico y que por encima de todo consiguió ayudar a su marido a enfrentarse a sus propios errores y le devolvió el honor y la moral. Una mujer que regresó a la isla para volver a estar al lado de su marido y morir junto a él.
Cuatro persona(je)s que en nuestro corazón existen y siempre existiran.
Si has llegado hasta aquí debo decirte que hablo con el corazón de una fan, de una persona que se adentró en lo profundo de la historia para convertirme en un personaje más de la trama. He llorado, he sufrido, me he enfadado mucho, tanto con algunos personajes como con los guionistas (que al fin y al cabo ellos son los personajes o al menos les dan vida), he sentido cada beso, cada abrazo, cada alegría de ver una vez más a un amigo al que creían muerto. En definitiva: he sido una Lost. Y hoy he perdido a cuatro amigos. Cuatro buenos amigos.
Said Jarrah. Frank Lapidus. Jin Kwon. Sun Kwon.
Námaste.
martes, mayo 04, 2010
"El suicidio es lo normal"
-Hola, buenas tardes.
-Buenas tardes. Síentate, por favor. Te llamas Francisco Martínez. ¿Correcto?
-Así es.
-¿Has traido curriculum?
-Sí, aquí está.
-Umm, interesante. Bueno, cúentame un poquito lo que has hecho. Aquí dice que has trabajado como operador en la empresa de Vodafone.
-Sí.
-¿Y qué tal?
-Bien, mucho estrés, pero bien.
-Trabajaste durante tres meses. ¿Por qué lo dejaste?
-No, no lo dejé. Terminó el contrato.
-¿Y no hubo posibilidad de que te hicieran fijo?
-Bueno, usted trabaja en una ETT. Como bien sabrá, los contratos temporales son los que dominan el ámbito laboral.
-Sí, pero a veces cogen a la gente y les hacen fijos.
-Sí, es cierto. Recuerdo que a mi padre cuando era joven le hicieron fijo en su empresa. De esto hace como veinticinco años. Ahora está jubilado.
-Bueno..., también has trabajado en una fábrica de manipulación de papél. ¿Qué tal este?
-Un buen trabajo.
-Duraste un mes.
-Si, otro trabajo temporal.
-¿Y este? Grabador de datos para el Corte Inglés.
-Un trabajo muy cómodo y bien pagado. Fue una experiencia interesante.
-Un trabajo de dos meses, por lo que veo.
-Así es.
-Veo que tu curriculum está plagado de trabajos de corta duración en los últimos trabajos.
-En efecto.
-Um, me niego a creer que no te hayan querido coger fijo en alguna empresa. ¿Qué crees que falla?
-Los contratos temporales y de fin de obra.
-Ya veo. Díme una cosa: Si te ofreciera un trabajo fijo desde el principio, ¿lo aceptarías?
-Dependería de muchas cosas.
-¿Qué cosas?
-De si es el trabajo en el que quiero echar raices.
-Vaya, vaya. La cosa se va poniendo interesante. ¿Qué trabajo es en el que querrías echar raices?
-Un trabajo que tuviera que ver con mis estudios.
-¡Pero hombre! ¡Eso lo queremos todos!
-Pero usted estudió para trabajar aquí, ¿no?
-Sí, claro.
-Entonces usted ya tiene lo que todos queremos.
-Hombre, exactamente no es lo que yo quiero...
-¿Cuantos años lleva trabajando aquí?
-Once.
-¿Y en once años no ha hecho nada para poder dedicarse a lo que quiere?
-No...
-Esa es la razón por la que yo acepto trabajos temporales. Ese dinero me permite vivir y prepararme para cuando llegue el trabajo al cual dedicaré el resto de mi vida. Por el contrario, si echo raices en un trabajo, serán tan gruesas y tan duras que no podré cortarlas cuando tenga la oportunidad que estoy esperando.
-Pero echar raices en un trabajo es lo normal.
-Echar raices en un trabajo es lo normal si no esperas más de la vida. Pero para una persona que tiene sueños, metas y ganas de alcanzarlas, echar raices en un trabajo es suicidarse lentamente.
-Hombre, tanto como suicidarse lentamente...
-¿Ustéd es feliz en este trabajo?
-...
-¿Lo es?
-...No.
-Lamento decirselo, pero se está suicidando lentamente al aceptar la derrota, creyendo que ha estudiado para ofrecer contratos basura a la gente. Ha echado raices.
-Pero es lo que hace todo el mundo.
-Claro, porque suicidarse lentamente es lo normal. Es el disfraz que la sociedad le ha puesto a la derrota.
-Francisco, me estás rompiendo la moral, macho.
-Lo sé. Por eso yo solo he trabajado temporalmente. Para que mi moral esté intacta.
-Am... Oye, Francisco, ¿tú que has estudiado?
-Psicología.
-"Será cabrón".
-Buenas tardes. Síentate, por favor. Te llamas Francisco Martínez. ¿Correcto?
-Así es.
-¿Has traido curriculum?
-Sí, aquí está.
-Umm, interesante. Bueno, cúentame un poquito lo que has hecho. Aquí dice que has trabajado como operador en la empresa de Vodafone.
-Sí.
-¿Y qué tal?
-Bien, mucho estrés, pero bien.
-Trabajaste durante tres meses. ¿Por qué lo dejaste?
-No, no lo dejé. Terminó el contrato.
-¿Y no hubo posibilidad de que te hicieran fijo?
-Bueno, usted trabaja en una ETT. Como bien sabrá, los contratos temporales son los que dominan el ámbito laboral.
-Sí, pero a veces cogen a la gente y les hacen fijos.
-Sí, es cierto. Recuerdo que a mi padre cuando era joven le hicieron fijo en su empresa. De esto hace como veinticinco años. Ahora está jubilado.
-Bueno..., también has trabajado en una fábrica de manipulación de papél. ¿Qué tal este?
-Un buen trabajo.
-Duraste un mes.
-Si, otro trabajo temporal.
-¿Y este? Grabador de datos para el Corte Inglés.
-Un trabajo muy cómodo y bien pagado. Fue una experiencia interesante.
-Un trabajo de dos meses, por lo que veo.
-Así es.
-Veo que tu curriculum está plagado de trabajos de corta duración en los últimos trabajos.
-En efecto.
-Um, me niego a creer que no te hayan querido coger fijo en alguna empresa. ¿Qué crees que falla?
-Los contratos temporales y de fin de obra.
-Ya veo. Díme una cosa: Si te ofreciera un trabajo fijo desde el principio, ¿lo aceptarías?
-Dependería de muchas cosas.
-¿Qué cosas?
-De si es el trabajo en el que quiero echar raices.
-Vaya, vaya. La cosa se va poniendo interesante. ¿Qué trabajo es en el que querrías echar raices?
-Un trabajo que tuviera que ver con mis estudios.
-¡Pero hombre! ¡Eso lo queremos todos!
-Pero usted estudió para trabajar aquí, ¿no?
-Sí, claro.
-Entonces usted ya tiene lo que todos queremos.
-Hombre, exactamente no es lo que yo quiero...
-¿Cuantos años lleva trabajando aquí?
-Once.
-¿Y en once años no ha hecho nada para poder dedicarse a lo que quiere?
-No...
-Esa es la razón por la que yo acepto trabajos temporales. Ese dinero me permite vivir y prepararme para cuando llegue el trabajo al cual dedicaré el resto de mi vida. Por el contrario, si echo raices en un trabajo, serán tan gruesas y tan duras que no podré cortarlas cuando tenga la oportunidad que estoy esperando.
-Pero echar raices en un trabajo es lo normal.
-Echar raices en un trabajo es lo normal si no esperas más de la vida. Pero para una persona que tiene sueños, metas y ganas de alcanzarlas, echar raices en un trabajo es suicidarse lentamente.
-Hombre, tanto como suicidarse lentamente...
-¿Ustéd es feliz en este trabajo?
-...
-¿Lo es?
-...No.
-Lamento decirselo, pero se está suicidando lentamente al aceptar la derrota, creyendo que ha estudiado para ofrecer contratos basura a la gente. Ha echado raices.
-Pero es lo que hace todo el mundo.
-Claro, porque suicidarse lentamente es lo normal. Es el disfraz que la sociedad le ha puesto a la derrota.
-Francisco, me estás rompiendo la moral, macho.
-Lo sé. Por eso yo solo he trabajado temporalmente. Para que mi moral esté intacta.
-Am... Oye, Francisco, ¿tú que has estudiado?
-Psicología.
-"Será cabrón".
lunes, marzo 22, 2010
Nueva template
Me he pasado al menos una hora y media incordiando a Daniel para que me ayudara a elegir el template para el blog. Esta me gusta, el rosa no es mi color ni de coña, pero tiene algo con lo que me siento identificada. Por desgracia tiene una ausencia, que es la de acceder al escritorio con un click. Pero bueno, al menos ya me he decidido por una. Hasta la siguiente, porque me gusta cambiar mucho, aunque no lo parezca.
Bueno, gentes, que descanséis.
Bueno, gentes, que descanséis.
lunes, marzo 01, 2010
Retorno al principio
He cambiado la plantilla del blog a la que tenía antes. Por mucho que lo he intentado no lo sentía como mío. Disculpar las molestias que puedan acarrear mis cambios.
sábado, febrero 27, 2010
Hoy...
Hoy es uno de esos días en que piensas qué cojones estás haciendo con tu vida. Y normalmente, la respuesta no es afortunada.
Ha sido un día normal, lleno de nubes feísimas; ha llovido, el viento ha torcido un árbol que lleva más años que yo en Alcobendas. Cuando lo he visto me ha dado la sensación de que me miraba y trataba de decirme que porqué coño tiene que sufrir él las consecuencias de las chorradas del ser humano. Tristemente, le he devuelto la mirada y me encogido de hombros. Porque si no lo sabe él, que sus ancestros tienen miles de trillones de años y estaban aquí antes de que a Dios se le ocurriera crearnos, ¿que le voy a contestar yo, que soy un parásito humano más en este juego que se denomina Vida?
Hoy, la naturaleza ha vuelto a vengarse. Y la ha emprendido con Chile. Mañana será con otro. Y así seguirá hasta que aprendamos la puta lección. Somos como niños de dos años; nos dicen "no te subas ahí que te vas a caer" y por nuestros santos cojones, nos subimos. Y claro, ahora que nos caemos, nos quejamos. Pero no es una queja con pataleta. Es una queja mundial: ¿por qué coño no se le caen las casas a los gobernantes? ¿A los científicos que juegan con seres vivos? ¿A aquellos que juegan a ser Dios? ¿Por qué se le caen solo a los inocentes? La respuesta es fácil: porque tienen bunckers que se han montado con nuestro dinero y nuestra ignorancia. Ahora mismo están cobijados y calentitos en sus casas mientras en Haití aún no han terminado de sacar muertos de los escombros y ahora hay que empezar ha hacer lo mismo en Chile.
Ni siquiera sé porqué escribo estas palabras. He sentido la necesidad de plasmar algo que carcomía mi conciencia y eso es lo que estoy haciendo.
Fuera, en mi calle totalmente sola y sin un alma a la vista, azota el viento fuertemente contra las persianas bajadas de mi terraza, donde me encuentro escribiendo esta absurda entrada de mi blog. ¿Y por qué? No tengo ni idea. Ni siquiera sé si tiene coherencia algo de lo que escribo. Más digo, no sé porqué he empezado mi entrada con esa primera frase.
Hoy han muerto muchas vidas. Vidas que significaban mucho para otras personas. Y mientras tanto, mientras yo veo un par de minutos las noticias de la tele y me entero de las nuevas fechorías que está realizando el viento tosco, me pregunto qué cojones estoy haciendo con mi vida, sabiendo que mañana podría ser el último. Y la respuestas es: nada. ¿Es eso lo que querría que pensaran mis familiares de ser mañana mi último día? Puff, la verdad, creo que me revolvería en mi propia tumba de solo pensarlo.
Creo que a donde quiero ir a parar con esta absurda entrada es que la oportunidad que se nos ha dado como seres humanos es más grande que todo el oro, el puto petroleo que tanto está destruyendo el corazón humano, e incluso mucho mas que nuestro privilegiado cerebro. Y esa oportunidad es la de vivir. La vida. Con lo cara que cuesta, lo difícil que es vivirla e imposible recuperarla una vez fuera de combate, y nosotros desperdiciándola. No me extrañaría que Dios, ahora mismo, estuviera aprentando los dientes con rabia de ver como la tiramos por la borda sin hacer nada.
Pero, incluso después de todas estas palabras, de intentar alcanzar una conclusión a toda esta tontería que está saliendo de mi cabeza, mi pregunta sigue siendo la misma del principio: ¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?
Puede que mañana llegue la respuesta.
Ha sido un día normal, lleno de nubes feísimas; ha llovido, el viento ha torcido un árbol que lleva más años que yo en Alcobendas. Cuando lo he visto me ha dado la sensación de que me miraba y trataba de decirme que porqué coño tiene que sufrir él las consecuencias de las chorradas del ser humano. Tristemente, le he devuelto la mirada y me encogido de hombros. Porque si no lo sabe él, que sus ancestros tienen miles de trillones de años y estaban aquí antes de que a Dios se le ocurriera crearnos, ¿que le voy a contestar yo, que soy un parásito humano más en este juego que se denomina Vida?
Hoy, la naturaleza ha vuelto a vengarse. Y la ha emprendido con Chile. Mañana será con otro. Y así seguirá hasta que aprendamos la puta lección. Somos como niños de dos años; nos dicen "no te subas ahí que te vas a caer" y por nuestros santos cojones, nos subimos. Y claro, ahora que nos caemos, nos quejamos. Pero no es una queja con pataleta. Es una queja mundial: ¿por qué coño no se le caen las casas a los gobernantes? ¿A los científicos que juegan con seres vivos? ¿A aquellos que juegan a ser Dios? ¿Por qué se le caen solo a los inocentes? La respuesta es fácil: porque tienen bunckers que se han montado con nuestro dinero y nuestra ignorancia. Ahora mismo están cobijados y calentitos en sus casas mientras en Haití aún no han terminado de sacar muertos de los escombros y ahora hay que empezar ha hacer lo mismo en Chile.
Ni siquiera sé porqué escribo estas palabras. He sentido la necesidad de plasmar algo que carcomía mi conciencia y eso es lo que estoy haciendo.
Fuera, en mi calle totalmente sola y sin un alma a la vista, azota el viento fuertemente contra las persianas bajadas de mi terraza, donde me encuentro escribiendo esta absurda entrada de mi blog. ¿Y por qué? No tengo ni idea. Ni siquiera sé si tiene coherencia algo de lo que escribo. Más digo, no sé porqué he empezado mi entrada con esa primera frase.
Hoy han muerto muchas vidas. Vidas que significaban mucho para otras personas. Y mientras tanto, mientras yo veo un par de minutos las noticias de la tele y me entero de las nuevas fechorías que está realizando el viento tosco, me pregunto qué cojones estoy haciendo con mi vida, sabiendo que mañana podría ser el último. Y la respuestas es: nada. ¿Es eso lo que querría que pensaran mis familiares de ser mañana mi último día? Puff, la verdad, creo que me revolvería en mi propia tumba de solo pensarlo.
Creo que a donde quiero ir a parar con esta absurda entrada es que la oportunidad que se nos ha dado como seres humanos es más grande que todo el oro, el puto petroleo que tanto está destruyendo el corazón humano, e incluso mucho mas que nuestro privilegiado cerebro. Y esa oportunidad es la de vivir. La vida. Con lo cara que cuesta, lo difícil que es vivirla e imposible recuperarla una vez fuera de combate, y nosotros desperdiciándola. No me extrañaría que Dios, ahora mismo, estuviera aprentando los dientes con rabia de ver como la tiramos por la borda sin hacer nada.
Pero, incluso después de todas estas palabras, de intentar alcanzar una conclusión a toda esta tontería que está saliendo de mi cabeza, mi pregunta sigue siendo la misma del principio: ¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?
Puede que mañana llegue la respuesta.
miércoles, febrero 17, 2010
Atlantis me dice que no
Bueno, pues, Atlantis me ha dicho que no. Dice que mi novela está harta de errores e incongruencias. QUe habría que cambiar la forma y el contenido para poder llegar a un público más amplio.
Lo curioso es que apenas me ha afectado emocionalmente. La vez anterior, con Génesis, me llevé un chasco terrible y estuve meses sin escribir. En esta ocasión, supongo que me lo esperaba un poco. No me han herido el ego. Eso es bueno.
Lo que si estoy viendo cada vez más, es que tengo menos futuro como escritora que el Fari cantando Heavy. A lo mejor mi camino no es el reconocimiento en un futuro, sino el escribir en el anonimato y hacer pasar un rato majo a mis familiares y amigos con mis historias. Aunque eso tiene un problema: Ninguno me lee.
Cawento.
Lo curioso es que apenas me ha afectado emocionalmente. La vez anterior, con Génesis, me llevé un chasco terrible y estuve meses sin escribir. En esta ocasión, supongo que me lo esperaba un poco. No me han herido el ego. Eso es bueno.
Lo que si estoy viendo cada vez más, es que tengo menos futuro como escritora que el Fari cantando Heavy. A lo mejor mi camino no es el reconocimiento en un futuro, sino el escribir en el anonimato y hacer pasar un rato majo a mis familiares y amigos con mis historias. Aunque eso tiene un problema: Ninguno me lee.
Cawento.
sábado, febrero 13, 2010
Libro solidario para las víctimas del terremoto de Haití.
Hola.
Me tomo un momento para comentaros que un grupo escritores de mas de doscientas personas hemos participado en la preparación de un libro de relatos para recaudar dinero para las víctimas de Haití. Se trata de una iniciativa de Librovirtual.org y nos han pedido que lo movamos un poco para que llegue a cuantos más mejor.
El libro se puede comprar en papel, en pdf, en e-book y otros formatos. Os dejo los links para acceder a ello. Si pudierais enviar los links a otras personas que conozcais y pudiera interesarles, será genial.
En papel:
http://www.bubok.com/libros/169478/Libro-Solidario-para-ayudar-a-las-victimas-del-terremoto-de-Haiti
En formato pdf, lrf, e-book:
http://www.librovirtual.org/librosolidario.php
Me tomo un momento para comentaros que un grupo escritores de mas de doscientas personas hemos participado en la preparación de un libro de relatos para recaudar dinero para las víctimas de Haití. Se trata de una iniciativa de Librovirtual.org y nos han pedido que lo movamos un poco para que llegue a cuantos más mejor.
El libro se puede comprar en papel, en pdf, en e-book y otros formatos. Os dejo los links para acceder a ello. Si pudierais enviar los links a otras personas que conozcais y pudiera interesarles, será genial.
En papel:
http://www.bubok.com/libros/169478/Libro-Solidario-para-ayudar-a-las-victimas-del-terremoto-de-Haiti
En formato pdf, lrf, e-book:
http://www.librovirtual.org/librosolidario.php
domingo, febrero 07, 2010
NO al daño a propósito
Pese al daño que me han hecho estos días en Bubok, y que no perdono, ni perdonaré en mucho tiempo, sé reconocer las cosas, aunque mi orgullo no me permite decirlo en voz alta.
He retirado mi novela Génesis de todas las páginas en las que se podía comprar o leer gratuítamente. Pese a la decena de veces que la he corregido sigue habiendo errores gramaticales y en contra de lo que se me ha acusado, intento tener mis obras lo más perfectamente que sé hacer, porque me gusta la perfección. Otra cosa es que mis conocimientos me lo permitan. Y como veo que no, lo mejor es mantenerlas guardadas hasta que pueda conseguir alguien que me ayude con la correción de mi obra.
La persona que, en mi opinión, me ha atacado directamente, podía haberse ahorrado sus palabras dolorosas y haberme explicado cómo mejorar mi obra; cosa que han hecho algunas personas que me han leido y me han ayudado a corregir fallos. Por tanto, su manera de criticar mi forma de escribir la considero del todo nula, pues más que constructivo ha sido destructivo. Y a este tipo de críticas las rechazo por no aportarme nada positivo.
No se trata de ego, como han marcado otros. Diría más bien que es la no aceptación de un insulto en público, que se podría haber evitado en todos los aspectos. No perdono el daño a propósito. No existe fin alguno para hacerlo salvo el de hacer crecer el ego del que ataca. Y precisamente por esto, ni lo acepto ni lo tolero.
He retirado mi novela Génesis de todas las páginas en las que se podía comprar o leer gratuítamente. Pese a la decena de veces que la he corregido sigue habiendo errores gramaticales y en contra de lo que se me ha acusado, intento tener mis obras lo más perfectamente que sé hacer, porque me gusta la perfección. Otra cosa es que mis conocimientos me lo permitan. Y como veo que no, lo mejor es mantenerlas guardadas hasta que pueda conseguir alguien que me ayude con la correción de mi obra.
La persona que, en mi opinión, me ha atacado directamente, podía haberse ahorrado sus palabras dolorosas y haberme explicado cómo mejorar mi obra; cosa que han hecho algunas personas que me han leido y me han ayudado a corregir fallos. Por tanto, su manera de criticar mi forma de escribir la considero del todo nula, pues más que constructivo ha sido destructivo. Y a este tipo de críticas las rechazo por no aportarme nada positivo.
No se trata de ego, como han marcado otros. Diría más bien que es la no aceptación de un insulto en público, que se podría haber evitado en todos los aspectos. No perdono el daño a propósito. No existe fin alguno para hacerlo salvo el de hacer crecer el ego del que ataca. Y precisamente por esto, ni lo acepto ni lo tolero.
viernes, febrero 05, 2010
INVICTUS
En la noche que me envuelve
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fue
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado
anta las puñaladas del azar.
Si bien he sangrado
jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años me halla;
y me hallará. Sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fue
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado
anta las puñaladas del azar.
Si bien he sangrado
jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años me halla;
y me hallará. Sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley
martes, febrero 02, 2010
Escribir es dejar de ser escritor
Hece unos días, en Bubok, un compañero dejó este artículo de otra persona que me parece que no tiene desperdicio alguno. Os lo copio par que podáis leerlo. Un saludo.
Escribir es dejar de ser escritor
Muchas veces me he visto obligado a contestar a la pregunta de por qué escribo Al principio, cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide a esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean.»
Si bien es cierto que escribo para que me lean, con el tiempo he aprendido a completar con otras verdades mi sincera respuesta a la pregunta de por qué escribo. Ahora, cuando me hacen la inefable pregunta, explico que me hice escritor porque 1) quería ser libre, no deseaba ir a una oficina cada mañana, 2) porque vi a Mastroianni en La noche de Antonioni; en esa película -que se estrenó en Barcelona cuando tenía yo dieciséis años- Mastroianni era escritor y tenía una mujer (nada menos que Jeanne Moreau) estupenda: las dos cosas que yo más anhelaba ser y tener
Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por aquellos días, yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor
Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres a los que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera pensaba estudiar -é1 tenía la callada ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que pensaba ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad.»
Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no reñido con la vida, esa vida que yo tenía por delante y a la que no quería renunciar Lo que en esos días yo no sabía era que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»
Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal.»
Así pues, yo en esos días no sabía que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni sabía que era preciso renunciar a una notable porción de vida si se quería realmente escribir Por no saber, ni sabía que escribir, en la mayoría de los casos, significa entrar a formar parte de una familia de topos que viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni sabía que iba a acabar siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me esperaban aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.
Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es -como decía Danilo Kis- elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»
Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, están los que no ignoran que se trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el que se avanza en tinieblas y le obliga a uno a jugarse la vida, a arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero; por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer objetivo de su trabajo.
No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar ni a unos ni a otros, de modo que citaré de nuevo a Oscar Wilde, citaré ese consejo que le dio a un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: «No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba.» Gabriel Ferrater lo dijo de otra forma: «Un escritor es como un artillero. Está condenado, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila...»
Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»
Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, cuando ya se sabe escribir, es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, porque escribir es corregir la vida -aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (debido a su carácter de horrenda, el tributo que debemos pagar para escribir y renunciar a parte de la vida auténtica no es pues tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo.»
Leyendo a los otros o a nosotros mismos, poco margen veo yo para estallidos bélicos y mucho en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá que se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible.
Enrigque Vila-Matas
Escribir es dejar de ser escritor
Muchas veces me he visto obligado a contestar a la pregunta de por qué escribo Al principio, cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide a esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean.»
Si bien es cierto que escribo para que me lean, con el tiempo he aprendido a completar con otras verdades mi sincera respuesta a la pregunta de por qué escribo. Ahora, cuando me hacen la inefable pregunta, explico que me hice escritor porque 1) quería ser libre, no deseaba ir a una oficina cada mañana, 2) porque vi a Mastroianni en La noche de Antonioni; en esa película -que se estrenó en Barcelona cuando tenía yo dieciséis años- Mastroianni era escritor y tenía una mujer (nada menos que Jeanne Moreau) estupenda: las dos cosas que yo más anhelaba ser y tener
Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por aquellos días, yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor
Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres a los que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera pensaba estudiar -é1 tenía la callada ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que pensaba ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad.»
Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no reñido con la vida, esa vida que yo tenía por delante y a la que no quería renunciar Lo que en esos días yo no sabía era que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»
Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal.»
Así pues, yo en esos días no sabía que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni sabía que era preciso renunciar a una notable porción de vida si se quería realmente escribir Por no saber, ni sabía que escribir, en la mayoría de los casos, significa entrar a formar parte de una familia de topos que viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni sabía que iba a acabar siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me esperaban aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.
Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es -como decía Danilo Kis- elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»
Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, están los que no ignoran que se trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el que se avanza en tinieblas y le obliga a uno a jugarse la vida, a arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero; por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer objetivo de su trabajo.
No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar ni a unos ni a otros, de modo que citaré de nuevo a Oscar Wilde, citaré ese consejo que le dio a un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: «No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba.» Gabriel Ferrater lo dijo de otra forma: «Un escritor es como un artillero. Está condenado, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila...»
Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»
Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, cuando ya se sabe escribir, es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, porque escribir es corregir la vida -aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (debido a su carácter de horrenda, el tributo que debemos pagar para escribir y renunciar a parte de la vida auténtica no es pues tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo.»
Leyendo a los otros o a nosotros mismos, poco margen veo yo para estallidos bélicos y mucho en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá que se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible.
Enrigque Vila-Matas
viernes, enero 22, 2010
Cambio de aspecto
No os asustéis, no os habéis equivocado de blog. Sencillamente he puesto otra plantilla. Ayer lo intenté con plantillas personalizadas pero perdía toda la información que tengo a mi izquierda, así que tendré que continuar con los templates feos de Blogger. Bueno, este no está mal. Visto lo visto...
sábado, enero 16, 2010
Email de una amiga
Hoy he recibido el email de una actriz y a la que considero amiga mía que trabajó conmigo en el cortometraje de Sábanas blancas. En el habla de mi novela Vivir en consecuencia. Os los publico para que veais como me quieren.
Hola Ya he leido tu novela me ha encantado y me ha tenido nerviosa y deseando de coger el libro en cualquier momento, pues ha desatado mi atencion cosa que cuando no me engancha lo dejo y punto y eso que me considero buena lectora.
No se que parte de la historia eres tu, me come la curiosidad. Pero si te digo que todo el relato te ponia cara.
Sigue por favor y yo siempre querre leerte.
Bueno recordarte que si un dia entro en el perfil de alguno de tus personajes estare encantada de hacerlo.
Muuuuchos besos preciosa.
Hola Ya he leido tu novela me ha encantado y me ha tenido nerviosa y deseando de coger el libro en cualquier momento, pues ha desatado mi atencion cosa que cuando no me engancha lo dejo y punto y eso que me considero buena lectora.
No se que parte de la historia eres tu, me come la curiosidad. Pero si te digo que todo el relato te ponia cara.
Sigue por favor y yo siempre querre leerte.
Bueno recordarte que si un dia entro en el perfil de alguno de tus personajes estare encantada de hacerlo.
Muuuuchos besos preciosa.
Comentario sobre mi novela Génesis.
Génesis, de Rebeca Rodríguez R.. Novela de ritmo trepidante y misterio que engancha al lector a seguir las aventuras de su joven protagonista. Jeriel es una niña especial. Mover objetos con la mente, cicatrizar casi instantáneamente y disponer de un aprendizaje diferente a los demás despertaría la atención de cualquiera. Sin embargo, sus padres no opinan lo mismo. Creen que Jeriel es un demonio que perturba el alma de la pequeña.
La fuente:
http://networkedblogs.com/p24449432
La fuente:
http://networkedblogs.com/p24449432
martes, enero 05, 2010
De camino a Atlantis
Bueno, pues he enviado Vivir en consecuencia a Atlantis. Tardarán tres meses en responder, pero... ajo y agua.
Mientras tanto sigo con Sol oscuro (dios, me encanta esta novela) a ver si la termino en pocos meses. Que ganas de terminar la trilogía, aunque cuando lo pienso suspiro con tristeza.
Bueno, besos a todos.
Mientras tanto sigo con Sol oscuro (dios, me encanta esta novela) a ver si la termino en pocos meses. Que ganas de terminar la trilogía, aunque cuando lo pienso suspiro con tristeza.
Bueno, besos a todos.
viernes, diciembre 04, 2009
Hora de nacimiento: 18: 06. Enhorabuena. Es usted madre de una niña.

Porque acabo de dar a luz mi segunda novela: Vivir en consecuencia. Dios, no me acordaba de esta sensación tan grande, de las lágrimas que te caen por las mejillas de saber que, una vez mas, lo he hecho: he escrito otra novela. Cuatro años de duro trabajo, con dudas enormes sobre qué final darle. Y de pronto, ayer regresó la musa y vi el final; claro y transparente. Creo que ha merecido la pena estos meses sin poder escribir para al final, conseguir lo deseado.
Ahora toca la primera revisión de ortografía y después dejar que madure en un cajón. Dejar que la lean algunas personas y me concedan el honor de indicarme los errores cometidos.
Dios, soy feliz. He cerrado un capítulo de mi vida que ha sido intensamente doloroso. Pero los resultados son tan satisfactorios que ha merecido la pena.
Y me voy!! A darles la buena nueva a mi familia!! (no os quejaréis, habéis sido los primeros en saberlo).
martes, noviembre 03, 2009
Los retornos siempre son buenos
Hola a todos. Jo, cuanto tiempo sin pasarme por aquí. Como bien sabéis hace mas de un mes me quedé sin adsl y hasta ayer no consiguieron arreglarlo. Era una chorrada, un cable que daba fallos, fíjate tú. Pero ya estoy aquí y con novedades.
La primera es que mi novela Génesis ha tenido buenos resultados entre los que me han comprado el libro y me han leido. Algunos me han notificado errores y actualmente estoy revisándolos para volver a ponerlo a disposición pública.
La segunda es que estoy a punto de terminar Vivir en consecuencia y siento que va a ser un precioso final para ambas. Me ha costado encauzar el final porque por más que trataba de llevarlo por un lado, el quería ir por el otro y no, no, no. El final tiene que ser como yo piense. Normalmente dejo que sea él quien me dirija, pero en este caso tenía que dominar yo. Algún dia explicaré porqué.
Por otro lado, estoy haciendo un taller de escritura y la verdad, no estoy aprendiendo absolutamente nada. NO sé si es porque todo lo que comenta ya lo sé o porque es para nivel básico o qué. Pero siento que estoy perdiendo el tiempo.
A parte de eso, sigo sin trabajo. Pero estoy segura de que pronto encontraré uno.
No tengo mucho mas que decir, salvo que estoy muy contenta de volver a mi blog, de volver a veros y de formar parte de nuevo de este mundo internauta.
Besos a todos.
La primera es que mi novela Génesis ha tenido buenos resultados entre los que me han comprado el libro y me han leido. Algunos me han notificado errores y actualmente estoy revisándolos para volver a ponerlo a disposición pública.
La segunda es que estoy a punto de terminar Vivir en consecuencia y siento que va a ser un precioso final para ambas. Me ha costado encauzar el final porque por más que trataba de llevarlo por un lado, el quería ir por el otro y no, no, no. El final tiene que ser como yo piense. Normalmente dejo que sea él quien me dirija, pero en este caso tenía que dominar yo. Algún dia explicaré porqué.
Por otro lado, estoy haciendo un taller de escritura y la verdad, no estoy aprendiendo absolutamente nada. NO sé si es porque todo lo que comenta ya lo sé o porque es para nivel básico o qué. Pero siento que estoy perdiendo el tiempo.
A parte de eso, sigo sin trabajo. Pero estoy segura de que pronto encontraré uno.
No tengo mucho mas que decir, salvo que estoy muy contenta de volver a mi blog, de volver a veros y de formar parte de nuevo de este mundo internauta.
Besos a todos.
domingo, octubre 18, 2009
Sin adsl
Hola a todos los que me lean. Actualizo para decir que ando sin internet y que no puedo pasarme por aquí todo cuanto deseo. Besos a todos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
